Viñas de Bodegas AdriáEn la zona de Villafranca del Bierzo se cultiva la mejor uva mencía de la zona, ya que la mayoría de su viñedo está en ladera y no hay zonas de regadío cercanas. Dichas condiciones favorecen la maduración sana de la uva, evitando los excesivos tratamientos fitosanitarios.

Superficie Propia de Viñedo: 25 hectáreas (godello) entre 20 y 50 años de antigüedad en espaldera (Villafranca del Bierzo)

 Superficie Viñedo controlado: 25 hectáreas (mencía) pertenecientes a viticultores de la zona de entre 25 y 90 años de antigüedad en vaso (Villafranca del Bierzo, Valtuille de Arriba, Pieros)

La solución para compensar la rebaja de producción en favor de la calidad es ir alquilando micro parcelas seleccionadas de viñedo situados entre los 450m. y 750m. Dependiendo de qué zonas, su producción está en una media de entre 2 a 3 kilos de uva por cepa. Hacemos una poda de invierno selectiva, retirando mucha carga inicial de las yemas, y luego hacemos un par de podas en verde en verano, con las que se deja ya lo que se quiere con certeza que vaya a madurar. La cuestión radica en buscar un equilibrio en el viñedo entre fruto y masa foliar para garantizar una óptima maduración.

Antes se miraba mucho el grado alcohólico y la acidez. Ahora, lo que realmente nos interesa no es eso, y lo que miramos es la maduración de la piel, que es la que aporta el color y los antocianos. También miramos la maduración de la pulpa, que es en donde está el grado alcohólico y la acidez, y después la maduración de las pepitas. Así conseguimos un equilibrio, y sabemos qué tipo de tanino tienen, evitando vinos agresivos. Además, estos datos dan justo el momento óptimo de maduración.

Nuestros viñedos producen la materia prima y reciben el trato mimoso de un equipo humano que se entrega con pasión y esmero al cultivo y producción de unos vinos.

Debido a la proximidad de la bodega con los viñedos, la uva es vendimiada manualmente y así pasa poco tiempo en contacto con el oxígeno, evitando posibles alteraciones y pérdidas de calidad por culpa de oxidaciones y fermentaciones espontáneas durante el tiempo transcurrido entre la viña y la llegada de la uva a la bodega.